Calles y plazas

 

     El núcleo urbano de Angüés tiene como centro la plaza Mayor, en la que se encuentra la iglesia, el ayuntamiento y algunas viviendas singulares, entre las que resalta la solariega casa Sanz, cuya fachada, de volumetría alargada, conserva un escudo sin leyenda, situado sobre una portada de arco de medio punto de ladrillo.

     Algunas de las casas de la Villa de Angüés están fechadas en el siglo XVIII y sus entradas son de arco de medio punto, a veces de ladrillo.

     Entre ellas llama la atención casa López, situada en la calle Medio. Es de grandes proporciones, con planta regular, y dispone de tres alturas. Su fachada principal, que se levanta sobre zócalo de perfectos sillares y está rematada por un alero ligeramente volado, construido de madera (constituye un primoroso trabajo de carpintería por sus piezas talladas), tiene una preciosa portada en arco de dovelas, en las que aparecen diversos motivos decorativos (fundamentalmente son flores) en relieve; asimismo en la clave se lee la fecha, correspondiente al año 1779.

     También durante el siglo XVIII se incrementó el interés por los títulos nobiliarios. Era una aspiración de algunos habitantes de los pueblos de nuestro Somontano el poder ostentar un escudo de armas, con el que los propietarios mejor acomodados hicieron valer sus derechos para mostrar su ascendencia aristocrática. Angüés no quedó al margen de esta tendencia favorable al escudo heráldico y todavía hoy se conservan tres de ellos, que son los siguientes:

     El de casa Claver, en la calle Santa María.

     El de casa Sanz, en la plaza Mayor.

     El de casa de León Benedet, en la calle Salillas.

Escudo en casa de León Benedet.

     Otra casa que merece ser destacada por su fachada y portada es la de Dámaso Galindo, situada al inicio de la calle Salillas, la cual, a pesar de no estar fechada, podemos aventurarnos a decir que es del siglo XVIII por sus características arquitectónicas. Es un edificio de planta regular que consta de tres alturas. Su fachada es de larga volumetría y está levantada sobre zócalo de perfectos sillares que casi envuelven por completo la portada de acceso, consistente en un arco de dovelas estrechas y lisas. Precede a esta casa una gran plaza delimitada por barbacana.

     En el siglo XIX tenemos más casa datadas que en esta centuria anterior. La mayoría de las casas datadas en el XIX se encuentran ubicadas en las calles González Gállego y Salillas; disponen de unas portadas adinteladas ornamentadas con bajorrelieves en los que predominan las flores como motivo decorativo. Entre ellas podemos citar las siguientes: casa Conte (1839), casa de Simón Abizanda (1849), casa de Fermín Latre Puértolas (1866), conocida como casa la Royeta, etc.

Portada casa de Fermín Latre.

     En la calle Salillas encontramos algunas casas cuya portada es de arco de medio punto, en ocasiones de ladrillo, como ocurre en la de Nicolás Lomero, de 1807, fecha que vuelve a aparecer en el pilar de sillares que hace esquina entre la fachada principal y una fachada lateral de la casa. La puerta de acceso es un portón de madera y en la parte superior de la fachada principal, que está rematada por una cornisa de ladrillo, hay un balconcillo protegido por un antepecho de madera.

     Continuando por esta calle, también presenta fecha e inscripción la casa de Vicenta Lisa Zamora "Año 1857". La portada es de arco de medio punto hecho a base de ladrillos. En su planta baja tiene un vano con dintel de piedra correspondiente a un cubo (cavidad cilíndrica de dimensiones que pueden oscilar alrededor de los dos metros de diámetro y tres de profundidad, ubicada en la bodega de la casa y que servía para guardar durante cierto tiempo la uva ya pisada). Entre los diversos vanos correspondientes a cubos, hay uno que llama la atención por su dintel, decorado a modo de arco conopial; es el que se encuentra en la casa de Josefina Cabrero, en la calle Medio.

     El uso del ladrillo se generalizó en el siglo XVIII; fue a partir de mediados de este siglo cuando se empleó con función estructural en los vanos de la fachada, al mismo tiempo que servía como elemento decorativo. Este material de construcción lo encontramos en casa que destacan dentro de la estructura urbana, como ocurre en la casa de Garriga, situada en la plaza homónima. Construida en 1920 por el indiano Juan Antonio Garriga Paúl, afincado en Cuba, destaca por su altura y motivos decorativos. Resalta la decoración en grueso relieve de grutescos a candelieri con un tema propio de la decoración de las fachadas palaciegas del Renacimiento consistente en parejas de cabezas masculina y femenina. A la izquierda de la primera planta se aprecia un caduceo (símbolo del comercio como alegoría de un hombre dedicado al mismo) y, a la derecha, la bandera de Cuba en estandarte. Los relieves están hechos en moldes de cemento.

Casa de Garriga.

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